En la cima del monte Igueldo, junto a la estación superior del funicular centenario, este hotel regala la panorámica más famosa de la bahía de la Concha desde sus habitaciones, su terraza y su piscina exterior. Cocina vasca en su restaurante, con las mismas vistas.
Alojarse aquí en Semana Grande es contemplar la ciudad desde el mirador por excelencia de Donostia, lejos del bullicio pero a un funicular del centro.