Un hotel con encanto de toda la vida, en primera línea de la playa de la Concha y a un paso de la Parte Vieja. Muchas de sus habitaciones se asoman directamente a la bahía, y su escalera modernista recuerda que aquí tuvo su estudio el pintor donostiarra que le da nombre al café de la planta baja.
De trato familiar y ubicación inmejorable, es una opción muy apreciada para vivir la Semana Grande en pleno centro, con la playa a los pies y sin coger el coche.