«¿Qué está pasando con las fiestas de esta ciudad?»
La pregunta resume el origen de Donostiako Piratak. A finales de los años ochenta, varias iniciativas vecinales —como Donostiako Herri Jai Batzordea y distintos grupos de barrio— ya habían tratado de devolver a las fiestas su carácter popular. Pero el modelo de Semana Grande que se impuso priorizaba los intereses comerciales, el castellano y los toros por encima de la participación de la gente, que quedaba como mera espectadora.
2003: el primer abordaje
Frente a ese modelo, el 11 de agosto de 2003 un grupo decidió «abordar» la ciudad por mar. Eran alrededor de cincuenta personas que reclamaban el uso libre y comunal del espacio público para celebrar la fiesta a su manera. Aquel desembarque, mezcla de protesta y juego, fue el germen de todo lo que vino después.
Una marea que no deja de crecer
Lo que empezó como un gesto minoritario se convirtió en un fenómeno popular. La participación se multiplicó año tras año hasta convertir el abordaje en una de las citas más multitudinarias de la Aste Nagusia:
- 2003: unas 50 personas
- 2004: 100
- 2005: 200
- 2006: 400
- 2007: 1.000
- 2008: 2.000
- Hoy: más de 4.000 participantes
La Flamenka y las cofradías
El movimiento fue dándose herramientas para crecer. En 2006 nació el Irrikitaldia, una ceremonia de clausura irónica que parodia los actos oficiales y repasa, con humor, lo ocurrido en la ciudad durante el año. En 2008 se abrió La Flamenka en el puerto, bautizada como una taberna del siglo XVIII frecuentada por piratas y corsarios: desde entonces es el cuartel general de la fiesta pirata.
Al cumplirse diez años de aquel primer abordaje, en 2012 el movimiento se dotó de una estructura estable: las cofradías. Las primeras fueron Eskifaia (juventud), Pirata Bihurriak (txikis) y Xibaroak (en recuerdo de personas encarceladas). Hoy son doce las que sostienen el proyecto durante todo el año.
Continúa por la organización del movimiento, conoce sus cofradías o descubre cómo transcurre la semana pirata.