En la histórica calle 31 de Agosto —la única que sobrevivió al incendio de 1813—, una pensión familiar y coqueta en pleno casco antiguo, rodeada de bares de pintxos y a un paso del puerto.
Opción económica y muy bien situada para quien quiere dormir en el epicentro de la Aste Nagusia, con el ambiente de la fiesta al bajar por la escalera.