Una pensión sencilla y bien cuidada en el límite de la Parte Vieja, entre el puerto pesquero y la bahía de la Concha. Habitaciones tranquilas en un edificio con solera, a metros del ambiente pero con descanso garantizado.
Una alternativa económica y céntrica para vivir la Semana Grande caminando a todos los planes: playa, pintxos, conciertos y fuegos.