El funicular de 1912, uno de los más antiguos de España, sube a lo alto del monte Igueldo, donde espera la postal más famosa de la bahía de la Concha y un pequeño parque de atracciones de sabor antiguo.
La panorámica de Donostia por excelencia, ideal al atardecer y un plan sencillo y familiar para tomar altura por encima de la fiesta.