La confitería más antigua de Gijón, abierta en 1921 al estilo de los salones de té centroeuropeos y hoy gestionada por la bisnieta de sus fundadores, en la comercial calle Corrida. Su dulce insignia son las Princesitas.
Más de un siglo de historia para una pausa dulce con solera entre plan y plan de la Semana Grande.