Un clásico del centro con más de dos décadas de historia, célebre por su cocina asturiana que actualiza la tradición y por un comedor singular, decorado como una cueva-ciudadela con aperos de labranza. Su fabada es muy elogiada.
Recomendado por la Guía Michelin, es una parada segura para comer bien y a buen precio, sin salir del corazón de Gijón durante las fiestas.