Un clásico con unos 75 años de historia frente a la bahía, en el Rinconín, célebre por sus vistas al Cantábrico y por su cocina de mercado sobre pescados y mariscos, de la tradición asturiana al plato de autor.
Amplios salones, terraza y llagar para espichas: una gran mesa con panorámica para disfrutar de la Semana Grande con calma junto al mar.